¿Es PlayStation realmente incapaz de competir con Xbox Game Pass?
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¿Es PlayStation realmente incapaz de competir con Xbox Game Pass?

Si en algún momento hubo dudas sobre la relevancia o, incluso, la prevalencia de la guerra de consolas en una época en la que mencionar su nombre es prácticamente inmoral, esas dudas se despejaron la semana pasada. No solamente porque Peter Moore, ex director de Xbox, salió a decir que ellos mismos habían creado la rivalidad en la era del Xbox 360, sino porque la compra de Activision volvió a sacar a la superficie los verdaderos sentimientos e intenciones de cada marca involucrada en el feudo Xbox Vs. PlayStation.

Para no hacer el cuento largo, las autoridades brasileñas preguntaron a varias marcas tecnológicas su opinión con respecto a la fusión de las empresas, y PlayStation se soltó con objeciones, abarcando las implicaciones de una hipotética exclusividad de Call of Duty y, de la mano con eso, la imposibilidad para competir con el programa Xbox Game Pass.

No queda claro, aún, si PlayStation sabía que estas declaraciones serían de acceso público, pero el hecho es que su divulgación asestó un duro golpe a la reputación de la marca y, de paso, quizás hasta ofendió a algunos de sus estudios internos, al referirse a Call of Duty como un producto imposible de replicar. ¿Qué habrán sentido los desarrolladores de Resistance o Killzone al leer eso? Cualquiera que sea el caso, una cosa es lo humillantes que fueron las observaciones de PlayStation, y otra, la realidad y los motivos que hubo detrás de ellas.

No pagas 70 mil millones de dólares por "nada especial"

Antes de entrar en detalles, y en aras de la pacífica convivencia, es necesario, pero también justo, establecer que Xbox Game Pass es, como servicio, algo extraordinariamente positivo para el jugador de la marca. Tener acceso a una librería de juegos tan amplia y recibir las exclusivas en el día de estreno, es una propuesta de valor muy fácil de aceptar. Hoy, incluso juegos que no son de Xbox, como MLB The Show, aparecen en el catálogo en el día uno, y encima, se tienen alianzas con EA Access, lo que incrementa todavía más los beneficios.

Entre el silencio y el ridículo

Dicho eso, PlayStation estaba en una situación complicada. Decir algo y que ese "algo" se filtrara, los proyectó como "débiles", pero de no haber hecho nada, quizás hubieran quedado peor. Sus quejas por lo menos demuestran que a los japoneses todavía les interesa hacerle la vida difícil a Xbox, y la respuesta del propio Microsoft avala que aquí hay otro encontronazo entre ambos, pues mientras PlayStation pinta la fusión como obra del diablo, en Nueva Zelanda, Xbox trata de minimizar la escala del movimiento, argumentando que ni Call of Duty ni ningún otro juego de Activision Blizzard tiene algo de especial, lo cual tampoco es cierto, porque no pagas 70 mil millones de dólares por "nada especial", ¿o sí?

Ahora viene la parte interesante: ¿es verdad que PlayStation no puede competir con Xbox Game Pass? Para responder a eso, antes hay que reflexionar sobre por qué los fabricantes japoneses demoraron tanto en reaccionar. PlayStation dice que Xbox se ha apropiado del 60% o 70% del mercado de las suscripciones de videojuegos a lo largo de los años, pero Sony no hizo nada por impedirlo. "Por arrogantes", pensarán algunos. Bueno, no es tan fácil.

Xbox Game Pass: un negocio para ricos

Contrario a lo que puedas llegar a imaginar, Xbox Game Pass no existe solamente por obra y gracia de Phil Spencer, quien seduce a los estudios con su carisma y nada más. No es casualidad que sea Microsoft la pionera en este ámbito, cuando consideras que, por cada juego que Xbox pone en Game Pass, los de Redmond tienen que desembolsar sumas muy importantes de dinero. ¿Cuán importantes? Nadie lo sabe a detalle, pero Square Enix recibió entre 5 millones de dólares y 10 millones de dólares, sólo por poner Marvel’s Guardians of the Galaxy en la órbita de la suscripción, y la propia Xbox ha confesado que ha gastado "cientos de millones de dólares en derechos de licenciamiento" para estudios indie, solamente.

Que PlayStation pueda competir, no necesariamente significa que lo haga de la misma manera

Sé lo que piensas: ¿por qué PlayStation no replicó la fórmula? Bueno, para eso, PlayStation tendría que ser una marca de la misma escala que Xbox y no hay nada más lejano de la realidad. Sí, PlayStation podrá tener una rebanada del pastel del videojuego un poco más grande que la de Xbox (aún), pero es prácticamente ahí donde terminan las similitudes. Durante el último trimestre fiscal, Microsoft facturó 52 mil millones de dólares, contra 17 mil millones de dólares de Sony, en el mismo lapso. De ahí, las ganancias netas fueron 16 mil millones de dólares para Microsoft y 4 mil millones de dólares para Sony. Para Microsoft, la fuente de ingresos principal, hoy por hoy, es la nube y el software para negocios, mientras que para Sony son, precisamente, los videojuegos.

En pocas palabras, Microsoft es tres veces más grande que Sony, una Sony para la que el negocio de videojuegos es, literalmente, vital. Lo anterior explica por qué Microsoft fue (y aún es) capaz de invertir con muchísima más velocidad y en abundancia, sacrificando el ingreso por la venta de juegos… sus propios juegos.

"Nosotros sentimos que si hacemos eso con los juegos que hacemos en PlayStation Studios, el ciclo virtuoso se va a romper. El nivel de inversión que necesitamos hacer en nuestros estudios no será posible y pensamos que el efecto de eso en la calidad de los juegos que hacemos va a ser algo que los jugadores no querrán", dijo Jim Ryan, director de PlayStation, hace algunos meses.

En aquel momento, aquello sonaba como un pretexto, pero francamente, parece haber algo de cierto detrás, algo que no necesariamente se va a replicar en el caso de Xbox, cuyos recursos son superiores.

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Jim Ryan, presidente de Sony Interactive Entertainment

Bajo sus propios términos

¿Significa esto que PlayStation es incapaz de competir? No. Habría que atribuir esa idea al dramatismo, el mismo dramatismo con el que Microsoft minimizó la importancia de Activision y sus juegos. PlayStation sí que puede competir y por eso reconfiguró su membresía PlayStation Plus. ¿Por qué dijo eso? Porque ellos saben, tan bien como nosotros, que la fusión entre Activision y Microsoft no tiene nada de ordinario y, si pueden sabotearla, lo harán, de la forma en la que Microsoft lo haría si los roles se invirtieran.

Ahora bien, que PlayStation pueda competir, no necesariamente significa que pueda hacerlo de la misma manera. Por supuesto, hay decisiones que parecen fruto, puramente, de la apatía o la negligencia, como la forma tan confusa en la que el nuevo PlayStation Plus está organizado, los parámetros con los cuales hizo su selección de títulos clásicos, la falta de un sistema de divisas localizado para sus compras en línea e incluso los precios de sus juegos, pero de que puede competir, puede y lo hará, sólo que será despacio.

Al final, parece que Xbox Game Pass está siendo el Netflix de los videojuegos en más sentidos que uno. Es la vanguardia del modelo al que todos los seguirán el paso, y no hay falla en ello. PlayStation no tenía los argumentos para arriesgarse hace algunos años y ahora, no solamente los tiene, sino que ha visto que un tercero tuvo éxito, minimizando la incertidumbre que, por su escala, no puede asimilar. Lo que sigue será verlo meter los pies en aguas extrañas para ellos pero, de nuevo, ya cartografiadas por Microsoft: los juegos como servicio. De ahí la compra de Haven y Bungie. Vaya, van a competir de forma desfasada y bajo sus propios términos.

La gran pregunta ahora es qué pasará con Xbox Game Pass a medio o largo plazo. Sí, es el Netflix de los videojuegos, sólo esperemos que no termine como el Netflix de hoy.

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