Desde el punto de vista de quien les escribe estas lineas, Amazon ha tomado una buena decisión respecto a una de sus grandes apuestas: comenzar la adaptación live-action de God of War desde su etapa nórdica y no desde la saga griega. En un momento en el que la plataforma sigue confirmando actores para dar vida a figuras clave como Kratos y Atreus, en un casting que, hasta ahora, ha sido bien recibido por una parte importante de los fans, esa elección narrativa ya se perfila como uno de los mayores aciertos del proyecto, incluso antes de que se haya filmado una sola escena.
Es mejor comenzar la historia con el Kratos de Asgard
La decisión no está excenta de polémica: hay un sector del público que considera casi un sacrilegio no empezar por los años de Kratos en Grecia, entre dioses olímpicos, traiciones y masacres. Pero ese reclamo parte de una idea que no siempre resiste un análisis narrativo más amplio: que para entender a un personaje es obligatorio verlo desde su origen. Y la historia del cine y la televisión ha demostrado lo contrario una y otra vez. A veces, conocer el pasado poco a poco, a través de miradas y recuerdos fragmentados, es mucho más poderoso que una cronología completa y literal.
El Kratos de la saga nórdica no es un héroe en su apogeo ni un dios consumido por la furia, sino un hombre roto que intenta ser padre mientras carga con un pasado que lo persigue como una sombra. Es un punto de entrada narrativo mucho más rico para una serie de televisión, un formato que vive de los matices, los conflictos internos y la evolución emocional de sus personajes. Presentar primero a este Kratos, más callado y contenido, pero también más peligroso, permite que el espectador se intrigue por lo que fue, por las razones detrás del miedo que inspira y por ese nombre que resuena como un mito: el Fantasma de Esparta.
La elección también tiene lógica comercial. La saga nórdica de God of War fue la que redefinió la franquicia para una nueva generación de jugadores. Es la que puso a Kratos en el centro de una historia más íntima, con una narrativa más cercana a la reflexión que a la acción pura que caracterizaba a la saga. Es, en otras palabras, la versión del personaje que mejor dialoga con lo que hoy buscan plataformas como Amazon: relatos emocionales, relaciones padre-hijo, y mundos de fantasía con capas psicológicas.
La saga griega, por supuesto, tiene un universo riquísimo. El Olimpo, los dioses, los titanes y la mitología clásica ofrecen un espectáculo visual y conceptual enorme. Pero la historia personal de Kratos en esos juegos, al menos en su núcleo, es más simple de lo que muchos recuerdan: un guerrero traicionado una y otra vez por los dioses que responde con violencia hasta destruirlo todo. Ese arco, aunque efectivo como videojuego, es mucho más difícil de sostener como serie dramática sin caer en la repetición o en la caricatura.
Además, adaptar directamente la saga griega abriría otro problema: la fidelidad. Si la serie intentara profundizar o matizar ese Kratos temprano, inevitablemente chocaría con la imagen que muchos fans tienen de él. Y entonces surgiría el reclamo de que "ese no es mi Kratos". Al tratar ese periodo como un pasado nebuloso, como un conjunto de leyendas, recuerdos y fragmentos, Amazon se da una libertad creativa mucho mayor sin traicionar la esencia del personaje.
La herramienta del flashback es clave aquí. Usada con cuidado, puede convertir la saga griega en algo casi mítico dentro de la propia serie, como un pasado que se va revelando poco a poco, cargado de peso simbólico. Para las nuevas audiencias, no saber exactamente qué hizo Kratos para que Asgard y otros reinos le teman tanto vuelve al personaje más interesante. Y para los fans veteranos, cada mención, recuerdo e imagen del pasado puede sentirse más potente que una recreación directa y cronológica.
La decisión de empezar por la etapa nórdica no solo es pragmática, es narrativamente elegante. Le permite a la serie construir su propio ritmo, atraer a nuevas audiencias y, al mismo tiempo, rendir homenaje a un pasado que no necesita ser mostrado de inmediato para sentirse presente. God of War tiene la oportunidad de hacer algo distinto con su live-action: convertir su historia en una revelación, no en una lección de historia.
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