Aunque Dragon Ball Z es un anime genial que, en general, supo adaptar muy bien la obra de Akira Toriyama, lo cierto es que en más de una ocasión Toei Animation se dio la licencia de modificar aspectos de la obra original. Pero ninguno de estos cambios resulta tan significativo como el que ocurrió hacia el final de la Saga de Freezer: un simple momento que transforma por completo el resultado de la batalla de Goku contra el malvado Emperador.
La diferencia crucial entre el manga y el anime de Dragon Ball
No cabe duda de que la pelea final de los Guerreros Z contra Freezer se ha convertido en uno de los momentos más icónicos de todo Dragon Ball, especialmente para Goku, pues fue aquí donde se transformó por primera vez en Super Saiyajin. Siendo uno de los combates más épicos, cabe preguntarse por qué Toei Animation decidió modificar el final que le asignó Akira Toriyama en el manga original.
Y es que mientras en el capítulo 327 del manga de Dragon Ball, tras derrotar y humillar a Freezer, Goku muestra una expresión de tristeza y arrepentimiento por el desenlace de la batalla, en el episodio 105 del anime la escena se presenta de una manera completamente diferente: acá Goku responde al ataque final de su enemigo lleno de furia y venganza.
Podrá parecer un cambio mínimo, pero lo cierto es que este simple momento modifica por completo la percepción que tenemos de Goku en ese instante. En el manga, Goku se muestra insatisfecho con la batalla, lamentando tener que asesinar a Freezer, como si esa victoria fuera más amarga que dulce.
En contraste, el anime pone un énfasis mucho mayor en la furia y la adrenalina que nacen de su transformación, lo que lo convierte en un Goku menos reflexivo y más impulsivo, respondiendo al ataque final de Freezer de una manera que no se siente tan natural para el saiyajin. Esta diferencia en el enfoque de la escena cambia la dinámica de la lucha, haciendo que el sentimiento detrás de la victoria de Goku sea menos complejo en la versión del anime.
El cambio, aunque sutil en su naturaleza, revela mucho sobre cómo las pequeñas modificaciones en la narrativa pueden alterar nuestra percepción de un personaje. Y también refleja lo mucho que superaba Toriyama a la misma Toei al momento de crear historias. En nuestro caso, definitivamente nos quedamos con la versión del sensei.
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