Aunque el legendario Team Silent se encargó de desarrollar las primeras cuatro entregas de la franquicia, las más reconocidas a nivel argumental y, aunque ya ha pasado el tiempo, también técnico, lo cierto es que hay más juegos desarrollados por otros estudios y muchas veces los dejamos pasar por alto. Este fue el caso de Silent Hill: Origins, el primer en no ser desarrollado por el Team Silent, un juego tan perturbador como aterrador que vaya que necesita un remake por parte de Konami.
El Silent Hill más infravalorado de la serie
Corría el año 2007, el último juego que Team Silent había lanzado de su aclamada serie, Silent Hill 4: The Room, no recibiría el mismo entusiasmo que entregas anteriores y Konami, dispuesto a no abandonar su reciente mina de oro, dispersaría al equipo y le entraría el desarrollo de nuevos juegos a otros estudios, siendo el primero de ellos Climax Group, un estudio británico encargado de darle forma a la precuela más lejana que se haya hecho alguna vez de esta IP: Silent Hill Origins para el PSP y el PS2.
El juego nos ponía en la piel de Travis Grady, un camionero que, tras un accidente en las afueras de Silent Hill, se ve arrastrado a los oscuros pasajes del pueblo para desentrañar los secretos de su propia conexión con la pesadilla. La trama es interesante en más de un sentido: ahondaba en los orígenes del culto y la aterradora mitología de la serie, revelándonos, como su nombre lo indica, el inquietante origen de los eventos posteriores de la franquicia.
Pero lo cierto es que el juego tenía sus errores: por ejemplo, la jugabilidad no estaba a la altura de los estándares establecidos por el Team Silent, con mecánicas algo torpes y una cámara que, en momentos clave, dificultaba la inmersión. Y a nivel argumental, la historia presentaba giros algo forzados y una narrativa algo dispersa. Pero no todo era tan malo, y el juego propuso bastantes otras cosas, desde sus inquietantes escenarios hasta el diseño de monstruos, pasando por las secuencias de acción que, a pesar de su falta de refinamiento, ofrecían una perspectiva diferente a la clásica fórmula de la saga.
Silent Hill: Origins fue, ante todo, un experimento que supo capturar la esencia de la franquicia: atmósfera opresiva, monstruos perturbadores y una trama que desafiaba la mente del jugador. Y es que, a pesar de sus fallos, su todos estos elementos lograron en conjunto ganarse un lugar entre los fans de la saga, llegando a ser considerado al día de hoy como uno de los mejores juegos de Silent Hill que no fue hecho por Team Silent.
¿Merece un remake Silent Hill: Origins?
Silent Hill: Origins dejó una marca dentro de la serie: de eso no nos cabe duda. Y si bien sus carencias son notorias, creemos que un remake podría resaltar todo aquello que sí hizo bien y ofrecer una experiencia mucho más pulida. Con el éxito que Konami ha tenido con los más recientes juegos de la serie, no suena descabellado, además de que un remake le haría finalmente justicia a un juego que en su momento fue tan maltratado.
Ver 0 comentarios