La Nintendo Wii fue un dispositivo que tenía todo para ser un fracaso y terminó siendo lo contrario. Su tecnología de sensores por movimiento era arriesgada para la época, seguía sin leer CDs o DVDs y no tenía nada de potencia comparada la Xbox 360 y la PS3. Aún así, fue la que más vendió e innovó de la séptima generación de consolas.
La Wii era como una paradoja tecnológica: podía hacer lo que otras consolas no, pero lo más básico no lo tenía incluido. Pese a ello, fue diseñada para que cualquier persona pudiera entender fácilmente su hardware y software, lo que contaba con algunos trucos de "ilusión". De hecho, Nintendo siempre nos mintió con este accesorio de la Wii, ya que no hacía lo que prometía.
La mentira de Nintendo con la Wii
Con el objetivo de activar los controles por movimiento, la Wii incluyó una barra extra, la cual cuenta con un fino cable muy extenso para ubicarse en posiciones estratégicas. Aunque por mucho tiempo se pensó que este accesorio era el responsable de que toda la tecnología de sensores estuviera activa, la realidad es que nunca fue así.
Lo que pasa es que dicha barra sólo proyecta dos focos con infrarrojo y es el Wiimote el que detecta esas luces para calcular la distancia relativa entre el jugador y la consola, así como capturar la señal de movimiento sobre la pantalla. Esto es posible gracias a que el control de la Wii tiene una cámara infrarroja y con eso determina hacia dónde se apunta.
El Wiimote sí que era tecnología de punta
En términos simples, la supuesta "barra se sensores" sólo es una fuente de luz. En un artículo de Ars Technica se explica que cualquier persona podría construir su propia versión de este periférico, de ahí que se pueda sustituir con fuego o velas, ya que el control sólo necesita dos puntos luminosos para operar y hacer todo el trabajo.
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