La industria del videojuego vive uno de sus momentos más simbólicos en años. Phil Spencer, rostro visible de Xbox durante más de una década y ejecutivo clave en Microsoft durante casi 40 años, se despide oficialmente de la marca con un mensaje que mezcla gratitud, nostalgia y continuidad. No se trata solo del retiro de un directivo: es el cierre de una era que marcó profundamente la identidad moderna de Xbox.
Phil Spencer se despide de su comunidad
A través de un hilo publicado en su cuenta oficial de X, el ejecutivo, conocido afectuosamente por la comunidad como “Tío Phil”, confirmó su jubilación tras 38 años dentro de Microsoft:
"Es raro en la vida saber cuándo se cierra un capítulo, pero después de 38 años en Microsoft, ese momento ha llegado para mí. He decidido jubilarme y comenzar un nuevo capítulo en mi vida", escribió en su cuenta oficial de X.
Spencer aprovechó el momento para reflexionar sobre una trayectoria que comenzó en 1988 como becario y que terminó en la cima de Microsoft Gaming. Reconoció que nunca imaginó el camino que le esperaba y destacó el privilegio de haber trabajado con creadores, socios y colegas que, según sus palabras, lo desafiaron, enseñaron y acompañaron en un viaje lleno de alegría.
Uno de los puntos centrales de su mensaje fue la transición de liderazgo. Spencer expresó su entusiasmo por la llegada de Asha Sharma como nueva CEO, subrayando su confianza en que los equipos de Xbox seguirán contando con una dirección comprometida con los jugadores:
“Verla involucrarse con curiosidad y un deseo genuino de fortalecer los cimientos que hemos construido me da confianza en que nuestras comunidades de Xbox contarán con un gran apoyo en los próximos años”, afirmó.
El mensaje también deja claro que su salida no implica un adiós definitivo al ecosistema que ayudó a moldear: “Desde aquí, seguiré haciendo lo que siempre me ha importado tanto: animar a los equipos que impulsan esta industria y jugar junto a esta increíble comunidad. Nos vemos en línea”.
Phil Spencer se retira como una de las figuras más influyentes de las últimas dos décadas en el sector. Pero su mensaje final no gira en torno a logros empresariales, sino a personas. Y quizá ahí radique la razón por la que su salida no se percibe como un simple cambio de directiva, sino como el cierre emocional de una etapa que definió a Xbox para toda una generación de jugadores.
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