Pentiment: ¿Vale la Pena?
Xbox Series X / S

Pentiment: ¿Vale la Pena?

Es natural que cada verano, durante los eventos de mitad de año, aparezca una sorpresa que cautive a propios y extraños, y en junio pasado, esa fue Pentiment, un juego narrativo, point-and-click con un aspecto único. Pues bien, ha pasado medio año y ya hemos podido probar esta propuesta de Obsidian Entertainment de principio a fin. La apariencia ganadora, ya la tiene, pero la gran interrogante es si detrás de ese atractivo visual, hay sustancia como para decir, contundentemente, que vale la pena. Bueno, quédate porque aquí te lo vamos a decir.

Cuando era adolescente, tuve la oportunidad de ir a Roma, una de las ciudades más icónicas del mundo. Fue un viaje que mis padres y tíos hicieron mucho esfuerzo por ayudarme a realizar. Recuerdo que, en su momento, mi mente joven aún no era capaz de apreciar a plenitud el valor de todo lo que veía en aquel momento. En mi cabeza vive el recuerdo de caminatas interminables bajo el calor abrazador de la ciudad, ruinas y más ruinas. Ya como un adulto, reflexiono y me doy cuenta de que no eran solo ruinas, sólo que aún no estaba listo para valorar a plenitud lo que una ciudad como Roma tenía para ofrecerme. Hoy sería una experiencia completamente diferente para mí.

¿Qué tiene que ver eso con Pentiment? Bueno, Pentiment también es un viaje con valor cultural, un viaje al pasado y un juego realmente especial, pero como todo buen viaje, este puede resultar enriquecedor y agotador en diferentes proporciones, dependiendo de quién lo juegue. Un poco como ir al museo.

Vayamos por partes. Pentiment es un juego narrativo, point-and-click, situado en la Bavaria del Renacimiento -vaya, en una Alemania antigua que recién ha doblado la esquina que dejó atrás la Edad Media-. Este es el primer rasgo relevante para quien piense jugarlo, pues la experiencia es, a todas luces, contemplativa y de lectura. La interactividad es muy limitada, hay escasos puzzles y las decisiones trascendentes están reservadas para instancias específicas de la historia. No te vayas con la finta de pensar que su carácter bidimensional lo hace comparable con un Salt and Sanctuary o que, por narrativo, tiene algo en común con The Walking Dead o Tales from the Borderlands.

Un título cuyas virtudes son de carácter cultural

Asumes el rol de Andreas Maler, quien en nuestra historia, es un artista que trabaja en su obra maestra, como invitado al scriptorium de un convento benedictino mixto, en otras palabras, que aloja monjes y monjas -esta característica tiene un nombre históricamente más formal, que olvidamos porque el juego, como tal, está saturado de ellos, y abarcan desde corrientes filosóficas, pasando por pensadores ilustres, leyendas de la antigüedad y relatos bíblicos-. Y decimos "nuestra historia" porque el juego te permite tener un trasfondo personalizado del cual hablaremos más adelante.

Si estás en bachillerato o cursando ciertas carreras de humanidades, es probable que tengas más frescas muchas de las referencias que el juego ocupa para construir su ambientación y que lo harán más deleitante para ti. Si no es el caso, también lo podrás disfrutar, pero irónicamente, diríamos que este es un juego para adultos en la misma forma que un libro sin ilustraciones también lo es, cuando lo comparas con uno para colorear y para niños. Es un título cuyas virtudes son de carácter cultural.

Andreas Maler

Maduro o no, la magia indiscutible de Pentiment también yace en una dirección artística incomparable. El juego ocurre dentro de un libro de la época, mezcla entre manuscritos antiguos y xilografías medievales que, de inmediato, te envuelven en la fantasía de estar viviendo en un pequeño pueblo de hace cinco siglos. Y el cuidado al detalle también es sobresaliente, pues la caligrafía en las cajas de texto tiene un estilo distinto que depende de quien esté hablando; formal y refinada para los más cultivados; cursiva para la gente común, e incluso impresa para quienes, bueno, tienen acceso a imprentas. De hecho, conforme aparecen en pantalla, los diálogos emiten el ruido distintivo, ya sea de la pluma o de la placa e, instantes más tarde, la tinta se expande sobre la pantalla. Es algo realmente ingenioso, memorable y narrativamente útil, pues no sólo se trata de ver lo que dicen los personajes, sino que estos se construyen también, a partir de cómo escriben.

Scriptorium
A falta de imprenta, el scriptorium era el lugar del monasterio donde los monjes copiaban los libros a mano... era todo un arte

En la práctica, el hilo conductor de Pentiment versa sobre la búsqueda de la verdad y lo diferente que esta es para cada persona. De ahí el nombre "Pentiment", que alude a ese elemento de una pintura que el autor buscó ocultar, pero que eventualmente reapareció. No te vamos a spoilear nada, pero digamos que buena parte del juego gira en torno a reunir información, y en torno a tu capacidad de usarla para tomar decisiones, sabiendo distinguir entre lo que es objetivo, lo que es subjetivo y, sobre todo, lo que más conviene, que definitivamente no son la misma cosa. Hay mucho conflicto de interés. El juego construye su argumento suficientemente bien como para que inclinarse hacia un lado u otro sea incómodo, recordándonos ligeramente a títulos de 11 Bit Studios, esos en los que sabes que, sin importar tu elección, no podrás dar gusto a todos, y las consecuencias serán grandes.

Queda de relieve la investigación y esmero que Obsidian invirtió en este juego

Ahora, ese es un brochazo grueso, un esbozo, ¿pero cómo se traduce en gameplay? Bueno, es ahí donde vienen los matices que, desde nuestra perspectiva, impiden recomendar Pentiment a todo tipo de jugador.

El mundo de Pentiment está compuesto por un pueblo, el valle que lo aloja y el monasterio que yace arriba de una colina. Como jugador, eres libre de recorrer estos espacios, de un lado al otro, platicando con personajes e interactuando, de forma moderada, con ciertos elementos del entorno, como ruinas, pinturas, flores, animales, etcétera. Pero la esencia de la experiencia radica en leer y seleccionar líneas de diálogo que provoquen reacciones concretas en los personajes. Ciertas decisiones están claramente marcadas como trascendentes o inolvidables, y juegan un rol en momentos en los que deseas obtener algo específico de una persona. ¿Simpatizaste o antagonizaste a tu interlocutor por tus ideas? Bueno, pues ahora tendrás que lidiar con las consecuencias.

Campo
El campo es el punto de conexión entre el monasterio y el pueblo de Tassing

En términos de mecánicas, Pentiment, honestamente no es nada del otro mundo, lo sobresaliente es el entorno que, literalmente, pinta. Un momento histórico al que los videojuegos rara vez han prestado atención, y con cierta razón, porque lo que hace verdaderamente especial a la experiencia es, en su mayoría, de índole académico; es echar un vistazo a la forma de vida, la forma de pensar y los problemas que tenían las personas en aquel entonces… bueno, Obsidian hasta te muestra qué comían, pues algunos momentos clave ocurren en la sobremesa. No nos malentiendan, todo eso es cautivador, pero regalar Pentiment a tu sobrinito, por ejemplo, sería como obsequiarle Gran Handicap de Lee Carvalho.

Horario

Resulta fascinante, por ejemplo, descubrir cómo se dividían los momentos del día en aquella época (horas canónicas), cómo era la rutina, especialmente dentro de un monasterio; la forma en la que este tipo de instituciones religiosas se sostenían y su sinergia con los mecenas; los caprichos de la gente rica; la accidentada relación que había entre los campesinos y los conventos; el impacto de las ideas luteranas en la hegemonía católica, y mucho más. Todo eso lo vas aprendiendo, a veces de forma explícita, y a veces mediante diálogos o meros detalles del entorno. Es, como mencionamos al comienzo, un viaje a otro lugar y a otro tiempo, y queda de relieve la investigación y esmero que Obsidian invirtió en este título que debería ser serio contendiente a premios por dirección de arte, cuando menos.

Biblia extranjera
Incluso relatos secundarios dentro de Pentiment se ilustran con lujo de belleza

El modo historia -que de hecho es el único que hay- se extiende unas 15 horas. Pentiment es un juego breve, compuesto por tres actos divididos muy claramente. Parece poco, pero abarca varias décadas y, por lo mismo, múltiples personajes, y el equipo de escritores los diseñó de modo tal que, desde nuestra perspectiva, no existe un villano declarado, sólo puntos de vista diferentes y agendas contrapuestas, por muy radicales que las posturas puedan llegar a ser. Esto abona a la mencionada dificultad a la hora de tomar decisiones, pero se disfruta. Puedes llegar a pensar que alguien te cae mal, pero no que sea precisamente una mala persona.

Hubo algunos momentos en los que, para nosotros, Pentiment rayó en lo tedioso

Dicho eso, son tantos personajes, que debemos confesar que llegamos a confundirnos, incluso con el apoyo de una especie de diario (a la Red Dead Redemption 2), donde tu personaje lleva registro de todo. No son Cien años de Soledad, ni mucho menos, pero para ser un juego, sí que son bastantes y la mayoría de ellos tiene un papel relevante en algún momento u otro.

Pentiment tiene aciertos muy, muy marcados, y definitivamente es especial. Los antecedentes que le das a tu personaje brindan acceso a diálogos reservados para tu historia o permiten entender elementos concretos de la narrativa, como líneas en latín o italiano. También nos sorprendimos, una que otra vez, buscando si había latín en Google Translate, para entender alguna que otra cosa (spoiler: sí hay). Son ese tipo de necesidades las que te permiten concluir que estás ante un juego, cuando menos, diferente.

Cena
Compartir la comida con los personajes es una parte importante en el desarrollo de la trama

Pero el juego no es perfecto. Aquí es donde hacer la distinción entre aquello que resulta genuinamente defectuoso y aquello que obedece a nuestra urgencia por terminar los juegos, para efecto de llevarte una reseña a tiempo, es muy importante. Dicho eso, hubo algunos momentos donde, para nosotros, Pentiment rayó en lo tedioso, y la falta de música contribuyó un poco, después de todo, tampoco hubo actuaciones de voz. Tu aventura por los paisajes bucólicos del año 1500 será una tremendamente silenciosa, donde lo único que interrumpa la calma, sea el surcar incesante de la pluma sobre los globos de diálogo.

Nos da la impresión de que, quizás, la filosofía completa del juego fue la de transmitir la excesiva calma que experimentaron quienes vivieron en los pueblos de aquella época. Sin importar si eres campesino o monja, Pentiment retrata la vida de aquella época como una tremendamente simple, incluso para estándares de otras personas contemporáneas, quienes tenían acceso a la cultura de las ciudades y, de hecho, parte del hilo conductor hace escala en el dilema entre vivir una vida monótona pero segura o salir en busca de algo diferente.

Pentiment constituye una experiencia realmente única

La cuota de interactividad también es escasa. No esperábamos combate ni nada por el estilo, pero tampoco hay muchos acertijos a resolver o QTE’s, y hubo más de una instancia donde nos sorprendimos recorriendo una y otra vez los diferentes escenarios del mundo, en busca de un personaje específico, necesario para destrabar la narrativa. Eso no fue entretenido.

Quizá un buen retrato de nuestros escasos reproches sea una escena en la que, tras una confesión, nuestro personaje debió rezar tres padres nuestros y tres aves marías como penitencia. Pues bueno, tuvimos que estar ahí, oprimiendo el botón de diálogo una docena de veces para que el protagonista llevara a cabo la faena. Ahí aplica la vieja máxima de que no todo lo realista, necesariamente funciona en un juego y, si bien ese fue un evento único, ejemplifica el gran vicio de Pentiment, que consiste quizás, en retratar su época con una fidelidad tan exagerada, que puede llegar a tornarlo espeso.

Llevando el análisis al apartado técnico, Pentiment es un juego pulcro y no esperábamos menos porque no hace una demanda de recursos muy alta. Nos crasheó un par de veces, pero nada grave. Dicho eso, también es evidente que el juego está pensado, primero para PC y luego para consola, aunque su interfaz funciona bien en esta última. Y, en términos de idiomas, abarca Español Europeo, pero sin abusar de los modismos, afortunadamente. En pocas palabras, tu experiencia de usuario debería ser cómoda, libre de bugs y de desperfectos ajenos al diseño mismo del juego.

Explicación
Cuando decimos que Pentiment es un juego cultural, nos referimos a apéndices como este

Al final del día o, mejor dicho, llegando a Completas (la hora canónica antes de dormir) Pentiment constituye una experiencia única y es realmente encomiable que Obsidian haya apostado por un concepto valiosísimo pero que, sin embargo, nosotros consideraríamos de nicho. Es un juego que asombra por su aspecto, pero que también tiene mucho que decir sobre historia, sobre filosofía, sobre religión, sobre moral y sobre ética, conceptos... inusuales para un juego moderno. Pese a su antigüedad, sus conflictos siguen siendo relevantes y su aspecto es indudablemente hermoso.

Nos hubiera gustado que el argumento adoptara buen ritmo un poco más rápido, que fuera un poco más interactivo y que hubiera explotado más la música, pero independientemente de sus pequeñas omisiones, Pentiment es un juego que definitivamente vale la pena, si eres una persona con apetito de cultivarse en el sentido más histórico y académico de la palabra, pero si tienes dudas, literalmente, no pierdes nada con probarlo, pues está disponible en Xbox Game Pass.

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