Descubrí que Tunic esconde un poco de Dark Souls en su hermoso homenaje a Zelda y Nintendo: juégalo en Xbox Game Pass

Jesús Zamora

Editor

¿Te imaginas un juego que combine la nostálgica estética de los primeros juegos de The Legend of Zelda con las mecánicas y la dificultad de Dark Souls? Ese juego existe: se llama Tunic, su tierna imagen puede hacerte creer todo lo contrario y lo puedes jugar con cualquier plan de Game Pass.

Un diseño visual que te comes con los ojos

La verdad, antes que amar a Tunic por su enorme dificultad, el juego me entró por los ojos. Con un estilo isométrico que busca rendir tributo a los primeros juegos de The Legend of Zelda, Tunic presenta entornos coloridos, llenos de detalles, ofreciendo una atmósfera acogedora, pero misteriosa.

La bellísima dirección de arte también se deja sentir en la imagen de los personajes, quienes presentan un diseño amigable, casi infantil, contrastando fuertemente con sus habilidades. Pero la cereza del pastel está en el lenguaje ficticio encriptado que está tanto en el mundo, como en un manual que pedazo a pedazo vamos reuniendo, reforzando nuevamente esa vibra de misterio, pero también fomentando la exploración de una manera totalmente intuitiva.

Una historia y una jugabilidad totalmente soulslike

Ahora, que si el juego te llama la atención por su vertiente como soulslike, tiene que saber que Tunic combina una narrativa enigmática con jugabilidad desafiante. La historia, como en cualquier buen Souls, se desarrolla de forma indirecta, alentando a los jugadores a interpretar pistas y fragmentos de información visuales y textuales.

En lo que respecta a jugabilidad, esta mezcla exploración en un mapa abierto con combates tácticos, exigiendo precisión y, sobre todo, estrategia. El diseño del mundo en Tunic también se ve bastante influenciado por los juegos de FromSoftware, con zonas interconectadas que invitan a la exploración y recompensan la curiosidad del jugador.

Los puzles también serán una constante en el juego, lo que es una fortuna, pues todos son bastante ingeniosos al basarse en la observación y el desciframiento de un lenguaje ficticio. Este enfoque convierte cada descubrimiento en un logro personal, pues no es una exageración decir que cada hallazgo nos convierte un poco en arqueólogos de Tunic.

Tunic: disponible en cualquier plan de Game Pass

Ahora, si tienes Game Pass, Tunic es un juego que te recomiendo encarecidamente probar. Con tu suscripción tendrás acceso a la experiencia completa: no hay DLCs ni contenido adicional que debas adquirir. El maravilloso y enigmático mundo del zorrito rojo está ahí, y si te gustan los desafíos y eres, como yo, un nostálgico del gaming, este juego tocará las profundidades de tu alma.

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