A Yoko Ono no le gustaba la versión de John Lennon en The Beatles: Rock Band. Los creadores del juego tuvieron que adaptarse a sus exigencias

Ayax Bellido

Editor

The Beatles: Rock Band nació como algo más que otra entrega dentro del auge de videojuegos musicales que existió en la primera década del nuevo milenio. Para Harmonix, el estudio responsable del juego, se trataba de un proyecto casi ceremonial: un homenaje interactivo a la banda de rock más influyente del siglo XX.

Precisamente por eso, cada detalle importaba: la música, el diseño de escenarios, la progresión jugable y algo mucho más delicado; la representación digital de cuatro figuras que forman parte del imaginario cultural global. Y en ese terreno, ningún filtro fue tan exigente como el de Yoko Ono con la versión de John Lennon.

Yoko Onno y una versión de John Lennon que no convencía

Durante el desarrollo del juego, los creativos de Harmonix sostuvieron reuniones constantes con Ono, viuda de John Lennon y una de las principales guardianas del legado del integrante de The Beatles. Según recuerdan varios desarrolladores en La historia oral de Guitar Hero, Rock Band y el auge de los videojuegos musicales, un libro del periodista Blake Hester, esas sesiones no siempre fueron cómodas. De hecho, uno de los momentos más tensos giró en torno a la primera versión jugable de John Lennon.

Josh Randall, director creativo del proyecto, recuerda el proceso casi como una evaluación artística en tiempo real: mostrar a Ono una escena donde su esposo aparecía cantando y esperar su reacción. La respuesta fue contundente. Según el director de tecnología Eran Egozy, Ono no tuvo reparos en expresar su desacuerdo: "Eso se ve ridículo. Él no actúa así".

Con el paso del tiempo, los propios desarrolladores reconocieron que Ono tenía razón. Randall admite que la versión inicial de Lennon estaba incompleta, carente de la fuerza y el carácter que definieron al músico. En lugar de la intensidad y el filo que lo distinguían, el avatar transmitía una actitud apagada, casi melancólica, como un hombre mirando constantemente al suelo. "No habíamos descubierto cómo representar su personalidad", reconoce. Para Ono, aquello no era John Lennon, era otra persona.

Alex Rigopulos, director ejecutivo de Harmonix, explica que Ono exigía un estándar altísimo en la representación de Lennon, algo que considera no solo comprensible, sino necesario. Lejos de verlo como un obstáculo, el equipo terminó asumiendo ese nivel de exigencia como una guía. Los artistas y animadores, dice Rigopulos, estaban desesperados por justificar su trabajo frente a ella, pero también entendían que sus observaciones eran precisas.

Al parecer, aquel escrutinio fue clave para que The Beatles: Rock Band alcanzara el nivel de respeto y autenticidad por el que aún es recordado. En esa mezcla de memoria, tecnología y legado cultural, el juego encontró su forma definitiva y tuvimos una de las mejores entregas dentro de la saga Rock Band.

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