Es un remake innecesario, pero puede hacer canon la última obra de Akira Toriyama: Dragon Ball Beerus tiene una misión muy especial

Ayax Bellido

Editor

El anuncio de Dragon Ball: Beerus durante el fin de semana ha reavivado uno de los debates más recurrentes entre los fans de la saga creada por Akira Toriyama: la necesidad de revisar el pasado para corregir errores y, al mismo tiempo, fortalecer la coherencia del universo actual. La nueva serie, que llegará en el otoño de 2026, promete ser una versión renovada de La Batalla de los Dioses, el arco que introdujo a Bills como el Dios de la Destrucción y que marcó el inicio de la era moderna de Dragon Ball Super.

La propuesta resulta atractiva por varias razones. En primer lugar, porque permite replantear uno de los momentos más importantes de la saga reciente. Bills redefinió la escala de poder dentro del universo y estableció un nuevo concepto narrativo: los dioses como piezas activas dentro de la historia, no solo como figuras mitológicas lejanas.

Sin embargo, su debut en 2015 estuvo acompañado de una fuerte polémica. La adaptación televisiva de Dragon Ball Super fue duramente criticada por su inconsistencia visual y una calidad de animación que, para muchos, no estaba a la altura de la relevancia del arco.

Un remake solo tiene sentido si conecta con Daima

En ese contexto, Dragon Ball: Beerus se presenta como una oportunidad de redención. Un remake no tendría sentido si solo se limita a rehacer lo mismo con mejores dibujos. El verdadero valor de esta nueva versión estaría en su capacidad de integrarse de forma orgánica con el canon actual de la franquicia, especialmente con Dragon Ball Daima, el anime emitido entre 2024 y 2025 que llevó a Goku y compañía a vivir una aventura completamente distinta en el Reino Demoníaco.

La conexión entre ambas series podría ser el elemento diferencial que convierta a Dragon Ball: Beerus en algo más que un simple lavado de cara. Daima introdujo personajes, conceptos y escenarios que ampliaron el universo narrativo, y que ahora podrían funcionar como puentes para enriquecer el arco de Beerus. Referencias al Reino Demoníaco, menciones a figuras como Glorio o Panzi, o incluso pequeñas líneas de diálogo que reconozcan los eventos recientes, bastarían para dar la sensación de continuidad real dentro del mismo canon.

Desde una perspectiva argumental, hay varios puntos que podrían reforzar esa conexión. Por ejemplo, que Vegeta utilice el Super Saiyajin 3 contra Bills tendría un peso simbólico importante como una forma de mostrar la evolución del personaje dentro del marco actual. De la misma manera, una mención explícita de Goku al Super Saiyajin 4 en su primer enfrentamiento con el Dios de la Destrucción funcionaría como un puente conceptual entre distintas etapas de la saga, integrando elementos que por ahora se sienten separados.

Otro detalle que podría fortalecer esta relectura es el papel del Supremo Kaioshin. Si se confirma que su separación de Kibito fue consecuencia directa de los eventos relacionados con Majin Boo, se estaría cerrando un círculo narrativo que conecta tres momentos clave: Dragon Ball Z, Dragon Ball Daima y este nuevo remake de Beerus. Este tipo de ajustes no alteran la esencia de la historia, pero sí le otorgan una mayor solidez interna.

Toei Animation tiene la útima palabra

El reto está en manos de Toei Animation: la productora deberá decidir si apuesta por una reinterpretación creativa que dialogue con el presente de la franquicia, o si se limita a ofrecer una versión técnicamente superior de lo que ya se contó hace más de una década. Ambas opciones son válidas, pero solo una tiene verdadero potencial para marcar un punto de inflexión.

Dragon Ball: Beerus representa una prueba de madurez para la saga. Rehacer un arco tan importante implica asumir que el pasado no fue perfecto y que siempre hay espacio para mejorar. La clave estará en entender que los fans ya no solo esperan nostalgia, sino coherencia, continuidad y una narrativa que se sienta viva y en constante evolución.

Si el remake logra tender puentes con Dragon Ball Daima, integrar referencias claras y aprovechar la oportunidad para expandir el lore, entonces Dragon Ball: Beerus podría convertirse en mucho más que un remake: sería una declaración de intenciones sobre el futuro de la franquicia. De lo contrario, quedará como un ejercicio estético, correcto pero prescindible, con el riesgo de ser incapaz de justificar su propia existencia.

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